Ayer, en tu ciudad, querida,
Vi tantas cosas, tantas cosas,
Vi ríos, vi montañas, vi arboledas,
Vi jardines tan verdes como tus ojos,
Vi cielos como lagos llenos de luz,
Vi palacios amarillos, rojos y blancos,
Vi rosas sonriendo tímidamente como la luz de la luna,
Vi muchachas como hurís del paraíso.
Ayer, en tu ciudad, querida,
Vi tantas cosas, tantas cosas,
Empero, cuando partí olvidé
Los ríos, los palacios y los cielos,
Olvidé los jardines y el sol y la luna,
Olvidé los bellos rostros hechos de amanecer,
Olvidé todo salvo tu rostro, tu sonrisa,
Y dulces y tiernos recuerdos
Como una perfumada brisa nocturna
Soplan delicadamente a través de los árboles.