Algunas personas aún ven a la poesía como escritura métrica consistente en sentido, sonido, ritmo y rima, y por ende sólo se concentran en la forma, aunque la poesía está más allá de la métrica, más allá del ritmo, más allá de la rima. La poesía es un sentimiento genuino vertido en palabras marcadas por el arte y la gracia, una combinación de pintura y música creada a partir del amor por lo Divino, el universo y la humanidad.
Para mí, la poesía no es ni una expresión de la personalidad del poeta, como lo asume Wordsworth, ni un escape de ella, como lo percibe Eliot. Es, tal como yo lo veo, un proceso de exploración de la identidad verdadera del hombre, un descubrimiento de la vida y una búsqueda para rastrear el espíritu de la humanidad y la esencia del universo.
La poesía es poder originado en elementos combinados en forma única, a saber, su sentimiento, lenguaje, símbolos y melodía. Tal poder tiene una profunda influencia sobre los corazones y mentes de las personas. Con este poder, la poesía inspira a la humanidad a cambiarse a sí misma, sus circunstancias y todo su mundo.
La poesía nos ayuda a volvernos menos vanidosos y más humildes. Nos protege de ser engañados por la ciencia y la tecnología, nos acerca más a nuestros corazones, nos hace descubrir la naturaleza esencial de la vida y explorar el mensaje del hombre como agente de Dios sobre esta tierra.
La poesía es una forma de arte, una producción creativa; no una tierra maravillosa a la que escapamos, o un lujo al que nos entregamos para entretenernos, sino una herramienta para embellecer nuestra vida y hacer frente a los problemas y dificultades a los que nos vemos expuestos, como la guerra, la violencia y la desintegración. Nos ayuda a alcanzar a Dios y a acercarnos a los demás. Además, nos muestra el camino hacia el mundo en el que esperamos vivir, y nos lleva a la belleza, la bondad y la verdad.
Nosotros, los humanos, no vivimos sólo en cuerpos, sino en cuerpos y almas. Necesitamos a la poesía para nutrir nuestras almas y curarnos de los dolores y penas, siempre. Hoy más que nunca necesitamos a la poesía en particular, y al arte en general, dados los graves problemas sociales que sufre nuestro mundo actual, incluyendo pobreza, materialismo, egoísmo, hostilidad y guerras. Es por eso que creo que la poesía tiene su lugar hoy, y definitivamente permanecerá por siempre.