Estos poemas que escribo
Para ti, querida,
Pueden semejar
Los rayos del sol,
O las gotas de la lluvia,
O el perfume de las flores.
Puedan sonar,
Al brotar,
Como las aguas primaverales
De las fuentes,
O como las frutas que caen
De los árboles,
Aunque me causen
Mucho dolor,
Y por ellos
No duerma en la noche,
Y derrame tantas lágrimas.
Ahora, si ellos parecen
Tan puros como el amanecer,
Tan bellos como la luna,
Es porque los escribo
Para ti,
Y porque toman algo
De la magia de tus ojos,
Y la dulzura de tus labios.
Y cuando los presento
Ante ti,
No deseo nada
A cambio.
Para pensar, sólo pensar,
Que el leerlos tú
En el día o en la noche,
Hace que un poeta como yo
Baile de alegría
Toda su vida.