En La Lluvia

¿Cuánto debo esperar, amada mía? Cada noche vengo a tu casa con un corazón pleno de esperanza y ojos llenos de lágrimas. Y permaneciendo bajo la lluvia, toco a tu puerta una vez y de nuevo, pero tú ni abres, ni me observas desde tu balcón y sonríes. No obstante, no me quejo, mi amor. ¿Cómo podría? Sólo añoro contemplar tu rostro. Y como un mendigo, tocaré a tu puerta en la lluvia noche tras noche hasta que abras y pose mis ojos en los tuyos. Nunca desesperaré, mi flor entre las flores, porque eres mi amada y soy bendecido con tu amor.

Leave a comment