El Poema

Un poema eres tú, amada mía, aquel que he tratado de leer desde que llené mis ojos con los rayos de tu hechizo. Para este fin, me uní a escuelas de poesía en Sicilia, Heliópolis y Córdova.
Aprendí una docena de lenguas, pero descubrí
que todo lo que hice fue en vano
Pues tu belleza cambia cada
vez que despunta el día, y se acrecienta cada vez
Que la luna aparece en la noche. Además, tú tienes tus propios lenguajes: algunos pertenecen a tus ojos, otros a tus brazos, y algunos pertenecen a tus labios. Tus
lenguajes son modernos y clásicos, y necesitan
cientos de años para aprenderse. Un poema eres tú, amada
mía, aquel cuya melodía decidí contemplar con mi alma,
tocar sus ritmos con mis ojos, y abrazar su belleza
con mi corazón

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